La Responsabilidad Social, la Sustentabilidad y la Etica, son los Valores básicos para las

La Responsabilidad Social, la Sustentabilidad y la Etica, son los Valores básicos para las
En 1953, Howard R. Bowen definió a la Responsabilidad Social del Empresario como “…las obligaciones de los empresarios para seguir políticas, tomar decisiones o adoptar líneas de acción deseables en términos de los objetivos y valores de la sociedad”. ETICA Y SUSTENTABILIDAD: VALORES BASICOS PARA LAS EMPRESAS

20 de abril de 2018

Entornos de trabajo emocionalmente saludables


Recientemente en una publicación que hablaba sobre una organización española dedicada a promover la Responsabilidad Social, se utilizó una frase que me resultó por demás interesante y que considero cubre mucho del fondo y trasfondo de dicha responsabilidad: se menciona que una organización tiene como principal función el generar “Entornos de trabajo emocionalmente saludables”.

Debo reconocer que la expresión me encantó porque encierra, desde mi punto de vista, una de las principales obligaciones que tiene cualquier organización, sea o no de lucro, y esto lo digo por la “sencilla razón”, de que, en dicha organización, laboran, viven y conviven personas, seres humanos aunque suene obvio.

Y dichos seres humanos aunque pueda sonar redundante, sienten, y por lo tanto se emocionan; se enojan, ríen, en ocasiones lloran, anhelan y se entristecen. Ningún empleado puede dejar “su humanidad” en la puerta de la empresa, y funcionar como una máquina o robot dentro de ella.

Ahora bien, el que se diga que una de las principales funciones de una organización es el de crear un entorno de trabajo emocionalmente saludables, una forma de interpretarse puede ser el que el personal sea feliz mientras esté trabajando. Puede que tal vez suene raro eso de que la “persona esté feliz mientras labora”, pero: ¿Por qué no puede ser? ¿En dónde está escrito que no se pueda sonreír o ser feliz en el tiempo en que se está en el centro de trabajo?

La formalidad en el actuar y comportarse no está reñido con el buen humor y el bienestar.

Ya se ha dicho la cantidad de horas que se está en el trabajo en relación a las horas de vida, siendo al menos un tercio, más el tiempo mental cuando se está pensando en cosas por hacer, o preocupaciones relacionadas al propio trabajo, tal vez no nos podemos deslindar de “la chamba”, pero no es una maldición ni mucho menos.

En esa mencionada chamba están nuestros objetivos profesionales, una posición que estamos buscando, o tal vez también el obtener un ingreso determinado para un proyecto personal. Y ser psicólogo, creo que es lo más sano y divertido estar en un ambiente saludable y positivo en el camino para lograr el objetivo buscado.

En términos filosóficos tal vez, disfrutando el viaje que nos lleve al objetivo buscado, y ese viaje puede ser en “una nave que se llama organización”. Suena utópico, tal vez pero no para todos, he tenido la oportunidad de conocer personas que sin considerar el puesto que ocuparon, disfrutaron el “viaje” en la empresa para lograr sus objetivos personales y profesionales. Los cuales de alguna manera están ligados.

Finalmente, estoy convencido que este es el propósito de cualquier organización, generar ese entorno saludable, que por ello se tiene que buscar ser sostenible o sustentable, siendo este el propósito último de la sustentabilidad; propiciar un ambiente saludable; física o de manera ecológica, pero también emocionalmente, y si no es así entonces; para qué. Al fin y al cabo somos seres humanos.

Seguiremos platicando …

6 de abril de 2018

Responsabilidad en la convivencia


Si bien la responsabilidad socia ha sido aplicada y utilizada en el ambiente empresarial o de negocios, considero que tiene otras tantas aplicaciones precisamente en las relaciones humanas.

Y una de esas otras aplicaciones a la que me refiero es a la NEGOCIACIÓN, que me atrevo poner en mayúsculas. Es prácticamente una ley no escrita que todo aquel que pase a ocupar un puesto gerencial o superior se le prepare o al menos tome un curso de negociación, bajo el argumento que le será necesario en el puesto que ocupe.

Sin embargo, considero que la negociación no solamente le será necesaria sino además indispensable, y no solamente en su nuevo puesto sino también en cualquier relación humana, ya sea en su trabajo, en la calle y en su relación personal con su pareja y familia.

Me atrevo también a decir que a la gran mayoría de personas, sino es que a todas, no se nos preparó para la convivencia humana, ya sea en la casa con los hermanos o con los padres; y mucho menos en la relación con los compañeros de clase en la escuela, ni con nuestros compañeros en el centro de trabajo.

La primera relación social que tenemos como humanos, la desarrollamos de manera instintiva y desafortunadamente no siempre bien, poco se nos hace conscientes de la existencia “del otro”, ya sea el hermano, el condiscípulo o el compañero de trabajo. Y es en este aspecto donde hace falta que se aplique y ponga en práctica la responsabilidad social,

Y es en esta toma de conciencia de la existencia de “ese otro”, y es en donde interviene la negociación, ya que ese otro también piensa que tiene los mismos derechos que tenemos, ya sea por ser hermano o compañero de clase o de trabajo, o sencillamente por ser un humano como todos los demás.

Bajo este enfoque la responsabilidad social inicia de alguna manera con la negociación, el percatarnos de la existencia de ese otro, y, por lo tanto, socialmente tenemos que aprender a convivir negociando los intereses encontrados que puedan existir; las diferencias en las formas de hacer y de pensar siempre van a existir por la sencilla razón de que no todos pensamos igual, pero eso no autoriza a nadie a descalificar al otro.

Aunque pueda sonar exagerado, considero que de la misma forma que se nos enseña desde primaria las tablas de multiplicar y las reglas de la gramática, de la misma forma se debería enseñar que toda relación, ya sea social o comercial está basada en la negociación, y por lo tanto se debe de enseñar la negociación bajo una perspectiva de ganar-ganar, y no bajo el esquema del llamado juego “suma cero”, considerando este último como un sinónimo de supremacía.

En prácticamente toda actividad humana se convive en forma tácita o expresa con otra persona; y no hay una preparación de relaciones humanas y por consiguiente tampoco de negociación que se presenta en todo momento; en pocas palabras no se toma conciencia de la responsabilidad de esa convivencia en las relaciones sociales.

Seguiremos platicando …

22 de marzo de 2018

Construyendo un mejor mañana


Ir en búsqueda de una utopía o de un sueño, es para muchos el peor error que puede cometer un ser humano o una sociedad entera, es una pérdida de tiempo.

Sin embargo, para otros el ir en la búsqueda de esa misma utopía, le da la posibilidad de ser posible y por consiguiente alcanzable, aunque lograrla no sea fácil.

Todo lo anterior lo menciono por la reiterada percepción que hay sobre lo que implica y significa la responsabilidad social, la que es percibida por algunos como un sueño, un bello sueño sí, pero solamente un sueño que nunca será una realidad.

Si repasamos un poco la historia, está llena de casos y situaciones que en su momento fueron vistos como una utopía, algo que solamente puede darse en la imaginación; un ejemplo concreto es la esclavitud, todavía hace menos de dos siglos, en Estados Unidos se consideraba algo normal, a pesar que en otros países ya había sido abolida. Ahora en este siglo XXI está plena y prácticamente abolida; no solo desde el punto de vista legal sino también cultural, y aunque desafortunadamente todavía se práctica, se hace en forma clandestina y en zonas y lugares muy específicos.

De la misma forma puede estar sucediendo en la actualidad, así como en algún momento se percibió como algo anormal el que la gente trabajara solamente ocho horas al día y que tuviera días de descanso, lo mismo puede estar sucediendo cuando ahora hablamos de la responsabilidad social que tiene una empresa, una entidad que fue concebida sobre la marcha, que no fue ideada, diseñada o concebida de manera teórica, como fue pensada la sociedad y el gobierno por Carlos Marx en su obra El Capital.

La empresa como la vemos y se maneja en el mundo, seguramente fue creándose bajo una óptica mercantilista y con fines meramente económicos para quienes fueron considerados sus únicos dueños, los que aportan el capital. La sociedad como la concebimos y la manejamos ahora no existía; consideremos que la empresa como actualmente se entiende surge en plena revolución industrial, viendo la tecnología desde una visión económica que por lo tanto pretende incrementar la productividad, siendo ese su única razón de ser.

En función de lo anterior me atrevo a decir que la empresa es más bien un producto de dicha revolución industrial, como un instrumento como antes se mencionó también para incrementar la productividad, es decir, ganar más dinero. Y desde entonces el paradigma ha sido desarrollar la tecnología para ganar más dinero, siendo el ser humano y la sociedad en general, el medio o el instrumento para ganar más dinero.

Pero bien, todo lo antes dicho es pasado que nos guste o no está ahí y por ello no se puede cambiar. Sin embargo, nos sirve como lección para diseñar un futuro donde se cambie el paradigma y sea el ser humano el fin y no el medio.

Un futuro con mucha tecnología, pero más y mejor humano. Creo que este es el compromiso de las generaciones actuales que tienen una mejor y mayor conciencia del pasado y tienen en sus manos la posibilidad de crear un mejor mañana.

Seguiremos platicando ….